Sacarse una carrera a los 34 años, mi experiéncia

He de reconocer que siempre he sido un negado para los estudios, bueno, mejor dicho, siempre he sido un negado para todo aquello que no me gustara. Dejé la vida académica a los 18 años si mal no recuerdo, después de fracasar en el bachillerato y posteriormente volver a fracasar en un Ciclo Formativo de Administración de Empresas.



Fue entonces cuando empecé a trabajar en una tienda de electrodomésticos y adquirí cierta formación en la rama de la informática y también del trato con el público. Fue agotador, la verdad… muy mal pagado.

Cuando me fui de esa empresa estuve años dando tumbos por otros trabajos de ese mismo sector, hasta que finalmente volví a la primera de todas ellas pero como repartidor. Iba con mi furgoneta para arriba y para abajo sin que nada ni nadie me molestara, ¡Me gustaba! No puedo decir que no.

Cuando llegó a crisis me despidieron, fecha en la que yo ya estaba interesado en todo lo relacionado con el mundo del misterio. Por aquel entonces tenía yo…29 años. Lo medité mucho y decidí apuntarme a un curso de más 25 años para obtener el acceso a la Universidad y cursar el grado de periodismo. ¡Lo aprobé y con nota! ¡Ya era una futuro universitario!



Y una vez dentro…

He de reconocerlo, entrar en una Universidad con ‘niños’ de 18 años teniendo casi 30, no es nada fácil. Ellos quieren salir de fiesta, tu prefieres estar en casa viendo una película junto a tu pareja, y solo por eso ya no eres ‘guay’, sino una especie de bicho raro que muy posiblemente, si se tratara de la E.S.O, la definición exacta sería la de marginado.

Lo importante por eso es que cuando rozas las tres décadas, nada de eso importa, qué más da si Fulanito te habla o te ignora, pues lo importante es ir a clase y obtener cuanto antes mejor el titulo, ese trozo de papel que dice que eres tal o eres cual.

Los primeros días te das cuenta que la mitad de las asignaturas son un verdadero coñazo, en mi caso Economía y Estadística fueron un verdadero tormento. Soy un verdadero desastre para las matemáticas. Fueron asignaturas que tuve que arrastras durante casi todo el curso, pero al final conseguí quitarme ese peso de encima.



Lo que más me gustó fueron las asignaturas de radio y televisión, sin olvidar aquellas que tenían que ver con el periodismo de investigación, algo que sin duda alguna me apasionaba y me sigue apasionando.

 

¿Vale la pena?

Si estás leyendo esto, muy probablemente estarás pensando o dudando de si realmente vale la pena ponerse a estudiar a una edad ‘avanzada’. La respuesta es que si, siempre y cuando te apasione eso a lo que estás aspirando o por aquello por lo que estés luchando. Nunca es tarde, nunca, eso se te debe quedar bien grabado en la sesera. Otro consejo que puedo darte es que no pienses en el futuro laboral, la típica frase de…‘esto que estoy estudiando no tiene salida’, esta afirmación es un grave error, si no hay trabajo puedes crearlo tú. Si me animo haré un ‘post’ sobre las ventajas y desventajas de estudiar pasados los 30.



 

 

Marc Riera

Periodista, amante del mundo del misterio y un escritor sin censura. Hablo sin tapujos aunque los de arriba quieran callarme.

More Posts - Website

Un Comentario

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *