Mi experiencia en la ‘Extreme House’ de Horrorland

Hace unos días acudí al famoso parque temático de ‘Horrorland’, en la población de Cercs, a una hora más o menos de Barcelona. He de decir que en general fue un poco decepcionante, ya que ni mucho menos el precio compensó lo vivido. Colas insufribles y el terror que prometían brillaba por su ausencia, a excepción eso si, del túnel bautizado como el ‘Matadero’.

Lo que me llamaba y mucho la atención, era la ‘Extreme House’, una casa del terror cuyos organizadores decían que era únicamente para “corazones fuertes”. Pues bien, terror, nada de nada, pero es que absolutamente nada, eso si, asco y repugnancia había a raudales.

El ‘Matadero’, una atracción que vale la pena

¿Qué hay en el interior de la ‘Extreme House’?

Tras dos horas de interminable cola, los organizadores me hicieron firmar un ‘contrato’ sin ningún tipo de base legal, ya que en ningún momento mostré mi DNI. Ellos se fiaban de que no mentía en la escritura de mis datos personales. El contrato decía algo así como que “la empresa organizadora no se hace responsable de lo que me pudiera suceder en el interior de la atracción”.



Sonaba bien la verdad, ese punto junto al de entrar en total soledad, me provocaba mucho morbo. Firmé el papel y subí las escaleras, golpeé tres veces una puerta de madera y se abrió la entrada al infierno.

En la primera sala me esperaba una mujer de gran tamaño con los pechos fuera, la cual se me restregó de todas las maneras habidas y por haber. Me ordenó pasar por una agujero estrecho que llevaba a otra sala.

Contenido explicito

En la segunda sala, un hombre desnudo me obligó a tumbarme en una camilla de esas típicas de hospital. Me preguntó si sabía “hacer pajas”, a lo que yo me quedé sin saber que contestar. Me cogió de la mano y me obligó a mover de arriba hacia abajo una especie de consolador, de cuyo interior salió un liquido asqueroso que fue directo hacia mi cara. Eso fue desagradable y olía especialmente mal.



Tras superar esa ‘asquerosa’ prueba, en la tercera sala me esperaba un vampiro que quería convertirme en no muerto. Para conseguir su objetivo, me frotó con una compresa manchada con sangre falsa, muy bien conseguida por cierto. Esto hizo que acabara pringado de sangre.

‘Horrorland’ repleto de Zombies

En la última habitación, fue donde lo pase más mal, pues un tío peludo y muy obeso me obligó a meter la cabeza en un retrete lleno de heces falsas pero con muy mal olor. Finalmente, orinó encima mío y me dijo que el espectáculo había acabado.

La experiencia fue positiva en el sentido de que sabía que nada era real. Eso si, acabé pringoso por el resto de la tarde. En mi humilde opinión, el parque en general debería haber sido mucho más de lo que fue, teniendo en cuenta que la entrada superaba los 50 euros.

Mi valoración al parque es de un 5/10



 

 

 

Marc Riera

Periodista, amante del mundo del misterio y un escritor sin censura. Hablo sin tapujos aunque los de arriba quieran callarme.

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