Me voy de España, una nueva aventura

Pues eso, como dice el título de esta entrada, un servidor se ha ido de España, y con ello, nos sumergimos en una nueva aventura que vete a saber tú cómo acabará. Empecemos desde el principio, a los orígenes, como si del ‘Planeta de los Simios: El Origen’ se tratara, de cómo este mono llamado Marc, decidió largarse de un país del que en principio no debía moverse.

Resulta que al acabar la carrera de periodismo, empecé a entregar currículos en todos y cada uno de los medios de comunicación españoles. Supongo que lo usarían como papel para limpiarse el culo, pues en ningún momento recibí una sola respuesta, bueno si, una, pero me niego a trabajar 8 horas al día por 300 euros. Este cuerpo serrano vale mucho más que eso.

Finalmente me decidí por probar suerte en medios de comunicación extranjeros, pero sin pasarse, Andorra ya estaba bien. No tardaron ni una hora de reloj en ponerse en contacto conmigo y citarme para una entrevista. Por cosas del destino, resulta que esa misma semana me iba de viaje a Andorra, más concretarme a calentarme el trasero en ‘Caldea’, un balneario que nunca está de más visitar.

La entrevista fue bien, cosa lógica teniendo en cuenta que estoy escribiendo esta parrafada, pero nunca está de más poner los puntos sobre la íes (que por cierto, cuando escribo a mano nunca lo hago). Cuando me dieron el “si” por parte del director del medio, mi cabeza se nubló, mil y unas cosas pasaban por mi cabeza, entre ellas una pregunta “¿cómo coño voy a sobrevivir yo allí?” Y eso que siempre he chuleado de qué quería irme fuera a vivir. “Pues toma ya, ahora sabrás lo que viene” debió pensar el omnipotente de arriba.

He de reconocer que mi novia, mi cuñada, mi cuñado, mis padres, mi tía…todos, me animaron a probar suerte en las fiordos nevados andorranos, dicho sí por las bajas temperaturas que se llegan a concentrar, factor que más tarde comprobaría en mis propias carnes, aún no me explico cómo no me han amputado alguna que otra extremidad.

Así es como un servidor se levanta algunas mañanas…

El 14 de enero fue la fecha escogida para empezar esta andadura, y chicos, chicas, no queráis imaginaros la de papeles que he tenido que ir a buscar, rellenar, entregar, firmar, volver a buscar, volver a rellenar, volver a firmar, entregar a volver…y ya me estoy haciendo la ‘picha un lío’. Pero finalmente, y como si de una hipoteca se tratara, conseguí mi tarjeta de residencia y trabajo en un país que no es el mío.

He de decir que la rutina de trabajo aquí es bastante distinta a la de España. Hay mucho menos chanchullo, o por lo menos eso es lo que parece. Son bastante legales y por lo menos, ya me han asegurado que la rama de periodismo, trabajo no falta.

Lo que peor llevo es el frío, ¡Joder!, el otro día iba por la calle a 10 grados bajo cero, era inaguantable. Luego está la nieve, la dulce y blanca nieve que cubre de blanco los paisajes. Subí una foto a Instagram donde salía yo, con cara de estar hasta los mismísimos y con un bonito paisaje nevado a mis espaldas. Me daban ganas de matar a todos los que decían “Qué suerte tienes de estar ahí” o ” Qué bonita es la nieve”… me gustaría veros a vosotros…uffff…

Pobrete el C3cito…

Os he dejado un par de fotografías para que os hagáis una pequeña idea de cómo es el clima en Andorra. Poco a poco os contaré cómo van mis andaduras por el país. Creo que hasta aquí queda lo de hoy. Hasta la próxima.

Marc Riera

Periodista, amante del mundo del misterio y un escritor sin censura. Hablo sin tapujos aunque los de arriba quieran callarme.

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