¿Por qué dejé de lado Cuarto Milenio?

El día que descubrí que el misterio y la televisión no son compatibles

Después de unos días sin publicar, y no por falta de ganas sino de tiempo, os traigo un pequeño artículo sobre el programa ‘Cuarto Milenio’. Una espinita que tenía clavada dentro de mi. Una herida que pese a estar más que curada, sigue en forma de cicatriz. Hoy, os voy a responder la pregunta que muchos me habéis formulado: ¿Por qué deje de apoyar al programa ‘Cuarto Milenio’?

Todo se remonta al año 2013, año en el que un servidor recién se estaba iniciando en el mundo del misterio. Un 13 de marzo de la citada fecha, tal y como se observa en la fotografía, colaboré con el programa en una investigación en el famoso camping de los ‘Alfaques’ en Sant Carles de la Rapita (Tarragona), que en la década de los 70 fue el escenario de un devastador accidente y donde murieron centenares de personas.

De izquierda a derecha: Marc Riera, testigo, Paloma Navarrete, testigo, testigo y el reportero Javier Pérez Campos.

Obviamente no os voy a contar la historia del lugar, pues es conocida de sobras y tampoco es el objetivo de este artículo, aun así, diremos que a raíz de esa tragedia, hay quien dice que el camping de los ‘Alfaques’ está invadido por una serie de presencias fantasmales que han sido vistas por un gran número de conductores que circulan por la carretera nacional colindante al camping.

Bien, ahora si, empecemos con lo que sucedió esa tarde. He de reconocer que ese día yo estaba impaciente, muy nervioso, pues estaba a punto de conocer a los que para mi eran un referente en el mundo de la divulgación de fenómenos paranormales, el reportero de ‘Cuarto Milenio’, Javier Pérez Campos, y la médium, Paloma Navarrete. No podía creérmelo.

Javier Pérez Campos me pareció un muchacho muy agradable, al igual que Paloma Navarrete, una actitud, a simple vista muy cordial. En un momento dado, Paloma Navarrete miró hacia la lejanía y dijo: “Estoy viendo una niña rubia, de ojos claros que parece estar perdida”. Todos los asistentes alucinaron, todos parecían ver a esa niña, todos, menos yo.

Paloma Navarrete concluyó esa extraña sesión, “ya esta, la niña ya descansa en paz, ahora mismo estoy viendo una luz”. Algunos de los que allí estábamos, todos mejor dicho, menos yo nuevamente, aseguraron ver dicha luz. Cuando todo acabó, me acerqué hacia el reportero y le dije que yo no había visto nada. Su respuesta, me rompió todos los esquemas: “Esto es la televisión, amigo”.

Desde ese día decidí no volver a confiar nunca más en ningún medio de comunicación dedicado al misterio, y mucho menos si se trata de “televisión”. Probablemente si les hubiera seguido el rollo, hubiera tenido un rincón en dicho programa, es más, yo estaba estudiando periodismo para poder formar parte del equipo, pero sinceramente, amo demasiado el misterio cómo para mentir en estos temas.

Marc Riera

Periodista, amante del mundo del misterio y un escritor sin censura. Hablo sin tapujos aunque los de arriba quieran callarme.

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